
Hace 23 años, Reyes María Rada Ospino recibió una trágica noticia en su lugar de trabajo: el cuerpo que había llegado a la morgue del Hospital Rosario Pumarejo de López, en Valledupar, y que era señalado como el de un “guerrillero muerto en combate”, correspondía en realidad a su sobrino, Saulo José Posada Rada.
Ahora, la familia de Saulo José —presentado falsamente como baja en combate por integrantes del Batallón de Artillería No. 2 La Popa— recibe dignamente su cuerpo, en un acto que les permitirá honrar su memoria y reafirmar quién era realmente Saulo. Este acto es coordinado por la magistratura, la Secretaría Ejecutiva y la Unidad de Investigación y Acusación (UIA) de la JEP, la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD) y el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, con el acompañamiento de la representación de las víctimas, encabezada por el Comité de Solidaridad con los Presos Políticos (CSPP).
En agosto de 2024, Saulo fue incluido en el trámite de la medida cautelar emitida en el marco del Subcaso Costa Caribe del Caso 03, orientada a proteger los cuerpos sin identificar que se encontraban en los cementerios de Valledupar, donde se presume podrían reposar personas desaparecidas acreditadas en el subcaso.
Al momento del trámite de esta medida, la Unidad de Búsqueda avanzaba en la investigación humanitaria y extrajudicial con al menos cuatro solicitudes de búsqueda. Tras la intervención que permitió la recuperación de 107 cuerpos, se recibió la solicitud formal de búsqueda por parte de la familia de Saulo José.

Durante el proceso se tomaron muestras genéticas a los familiares y se realizaron al menos ocho mesas técnicas entre la UIA de la JEP, la Unidad de Búsqueda, Medicina Legal y la familia, los resultados se compartían al Comité de Solidaridad con los Presos Políticos, para socializar con las familias buscadoras los avances en la investigación e identificación. Asimismo, se adelantó la correlación de las necropsias practicadas en su momento por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses. Como resultado de este trabajo, en noviembre de 2025, Medicina Legal confirmó que uno de los cuerpos recuperados en la fosa colectiva 9 del Cementerio Jardines del Ecce Homo correspondía a Saulo José Posada Rada.
Este hallazgo y su entrega a los familiares constituyen un paso significativo en la materialización de las órdenes de búsqueda de personas desaparecidas emitidas en la Sentencia No. 2 de 2025, proferida el 18 de septiembre de ese año, mediante la cual fueron condenados 12 comparecientes del Batallón La Popa por la desaparición de 135 personas, entre ellas Saulo.
La madre de Saulo, su hermana, sus tías, sus hijos y una prima viajaron desde distintas regiones del país para reencontrarse con él. Saulo era un joven albañil de 28 años, trabajador y querido en su barrio San Martín, en Valledupar.
Una verdad que repara el nombre de Saulo

Para la familia de Saulo, este momento es el resultado de una larga y dolorosa espera, no solo por la entrega de su cuerpo, sino por la verdad, la justicia y el esclarecimiento de los hechos. Para su tía, Reyes María Rada Ospino, este acto debe estar acompañado de “una declaración judicial y pública de la justicia colombiana que reconozca que Saulo era una persona inocente y no un guerrillero, como lo quisieron hacer ver”.
El 18 de agosto de 2002, Saulo salió de la casa de su tía para tomar medidas en una obra que iba a cotizar, según lo indicado por quienes hoy son reconocidos como perpetradores. Sin embargo, nunca regresó.
La noche siguiente, cuando Reyes María estaba a punto de terminar su turno en el Hospital Rosario Pumarejo de López, una compañera le alertó sobre la llegada de cuerpos de supuestos guerrilleros. Al ingresar a la morgue, encontró el cuerpo de su sobrino entre otros cadáveres cubiertos con bolsas verdes y negras.
Según recuerda, un funcionario comentó: “tráiganle un vaso con agua. La señora está llorando porque es la mamá del guerrillero”. Reyes María lo enfrentó, insistiendo en que Saulo no era guerrillero. Sin embargo, los señalamientos y la estigmatización marcaron profundamente a su familia.














Comments are closed