
Por: Miguel Barrios Carrillo.
Al pie de la serranía del Perijá se erige Becerril, un municipio privilegiado por la naturaleza que le ha permitido vivir la bonanza agropecuaria, y también minera, con yacimientos cercanos de carbón, haciendo parte hoy del ‘Corredor de la Vida’; es conocido por su riqueza cultural, de la cual hace parte Rafael Orozco Maestre, el legendario cantante que dio origen al Binomio de Oro.
Allí, en el hogar de ‘Rafita’ y Cristina, nació Rafael, quien desde niño mostró su interés por la música; quiso tocar acordeón, pero no era lo suyo. Sin embargo, su voz comenzó a escucharse en las calles de su pueblo, que recorría a lomo del burro ‘El Ñato’, que fue su compañero de correrías.
Así comenzó la historia, en su pueblo, de donde salió a Valledupar para estudiar bachillerato en el emblemático Colegio Nacional Loperena, donde afianzó más su vocación por el canto, interpretando éxitos del momento de Jorge Oñate y los hermanos Zuleta. En eventos culturales del plantel se destacó por su voz, derrotando incluso en un concurso a Diomedes Díaz.

Becerril es reconocido por ser el punto de origen de Rafael Orozco, cuya plaza principal lleva su nombre, en honor al cantante que la hizo célebre. Ha sido esta tierra epicentro de grandes eventos, y uno que más realce le ha dado, es ser escenario del lanzamiento de la 59 edición del Festival de la Leyenda Vallenata este 2026, cuando se le rinde homenaje a Rafael Orozco, a Israel Romero y al Binomio de Oro, agrupación que completa 50 años de trayectoria y aportes al folclor.
Rafael, con su conjunto musical, no solo llegó a toda Colombia, sino que traspasó sus fronteras, llegando a internacionalizar el vallenato. Rafael Orozco e Israel Romero llevaron la bandera del vallenato por todo el mundo.
Villanueva, tierra de la dinastía Romero

Pero si Becerril es la emblemática cuna de Rafael Orozco, Villanueva, sur de La Guajira, es la de Israel Romero, acordeonero, perteneciente a una de las dinastías musicales más representativas del folclor. Allí nació ‘El Pollo Isra’, que aprendió a tocar el instrumento a los 12 años de edad, iniciando una imparable carrera en el género vallenato, al punto de ser considerado el mejor del mundo.
Creció escuchando las notas del acordeón de su padre Escolástico Romero, de los juglares, y en medio de las parrandas en Villanueva, tierra fértil de músicos. Compositores y hacedores de vallenato. Pequeño participó en un concurso infantil de acordeoneros, donde logró el segundo lugar; siguió tocando acordeón hasta llegar a Medellín donde grabó dos producciones con su amigo Daniel Celedón, también llegó a estudiar derecho en Barranquilla.
En la capital del Atlántico coincidió en algunos eventos con Rafael Orozco, quien también se había trasladado a esa ciudad a estudiar administración de empresas, fue allí donde nació la unión que le ha dado tantos triunfos y reconocimiento a la cultura colombiana. A pesar de la muerte de Rafael Orozco, en 1992, la agrupación se mantuvo, pudo reorganizarse bajo el liderazgo del ‘Pollo Isra’, convirtiéndose en la ‘Universidad del Vallenato’.














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